Pasen y vean

domingo, 28 de abril de 2013

A la altura de tu cintura.

#np Perfecta como tú-Día Sexto.

Y a estas alturas, más bien a la altura de tu cintura, qué puedo contarte ya.
Que tus caderas han sido y son mi autopista favorita.
Tu mirada fría, helada, pudo curarme de mi mayor infierno ardiente.
Tu boca es un sin fin de mecanismos perfectos haciendo que cada vez que sonrías, yo haga lo mismo.
Cuántos mordiscos tendrás en tu cuello y yo que ya he perdido la cuenta, más ni quiero ya contarte.
Vivir pensando en el mañana es tontería si hoy te tengo susurrándome al oído.
Que tu espalda tiene deudas con mis manos desde el primer momento que decidiste enlazar tus piernas.
Conozco cada hueso de tu cuerpo como si del mío se tratase y más no pienso preguntarte nunca nada.
Que prefiero adivinar yo tus curvas, que preguntarte y distraerte.
Y si pudiera pedirte algo, desde el lecho de tu cama te pediría que me atases y me diesen por fugada.
Y mi almohada me echa de menos porque la he cambiado por tu pecho.
No alcanzo a conocer más límite que este, así que déjame quererte y prometo descubrirte todos los días de mi vida.

Historia de un viaje mental.

#np Belice-Love of lesbian.

Mamá mamá, poned el despertador a las 5 de la madrugada justas, justas, que no pase ni un minuto. Y despertadme. No me desperteis más tarde.

Ya me levanto mamá, déjame 5 minutos. ¿Estais ya preparados? ¿puedo ir montando en el coche? ¿tengo que ir a tirar la basura? Pero jooooo. Bueno vale.

Qué silencio, qué frío, qué soledad. Noto casi como mi cuerpo es movido por el aire a su merced con pasos lentos y frágiles cual bailarina de balet. Podría vivir rodeada de este aura toda mi vida. Me siento protegida, me siento mágica. Suenan los coches, pero suenan a lo lejos, entre la niebla. Es ese silencio el que me incita a quedarme, y me lo pide a gritos. Gritos sordos. Como cualquiera que fuese producido en este momento. Pero qué, qué es lo que hace este aura tan mágica y tan brillante. Tan perfecta. No hay nadie despierto, no hay nadie. Casi cierro los ojos por inercia. La sonrisa. La sonrisa de un viaje. Y decido volver a casa. Abro las puertas del coche, agarro mi peluche, sonrío a mi madre y mis pestañas caen rendidas ante la emoción de un viaje a espaldas del amanecer.

Gracias

Ya solo queda dar las gracias, porque si no fuese por ti no podría superarte, tú me has hecho independiente, a base de ignorarme, gracia...