Pasen y vean

domingo, 28 de abril de 2013

Historia de un viaje mental.

#np Belice-Love of lesbian.

Mamá mamá, poned el despertador a las 5 de la madrugada justas, justas, que no pase ni un minuto. Y despertadme. No me desperteis más tarde.

Ya me levanto mamá, déjame 5 minutos. ¿Estais ya preparados? ¿puedo ir montando en el coche? ¿tengo que ir a tirar la basura? Pero jooooo. Bueno vale.

Qué silencio, qué frío, qué soledad. Noto casi como mi cuerpo es movido por el aire a su merced con pasos lentos y frágiles cual bailarina de balet. Podría vivir rodeada de este aura toda mi vida. Me siento protegida, me siento mágica. Suenan los coches, pero suenan a lo lejos, entre la niebla. Es ese silencio el que me incita a quedarme, y me lo pide a gritos. Gritos sordos. Como cualquiera que fuese producido en este momento. Pero qué, qué es lo que hace este aura tan mágica y tan brillante. Tan perfecta. No hay nadie despierto, no hay nadie. Casi cierro los ojos por inercia. La sonrisa. La sonrisa de un viaje. Y decido volver a casa. Abro las puertas del coche, agarro mi peluche, sonrío a mi madre y mis pestañas caen rendidas ante la emoción de un viaje a espaldas del amanecer.

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