sábado, 29 de abril de 2017

Medias tintas

Tan gélidos, ardientes, neutros,
tan indivisibles, unidos, separados,

tan tú y tan yo,
tan nosotros y no otros,

tanta petición, tantos reproches,
tanto llanto, tantos cortes,

tantas ganas, tanto deseo,
tanto caos, tanto ajetreo,

hoy te quiero con intención,
mañana se queda en intento la acción,

hoy te beso en cinco camas,
mañana te destapo y te desvisto ya sin ganas,

y cada día una aventura,
qué bien suena qué locura,

pero cada día que no me quieres,
pierdo un poco de cordura,

si me quieres a medias no me quieras,
me quedo mejor con las malas maneras,

que al menos vayan de frente y no se vistan traicioneras,
que si la verdad no me brindas,
te puedes ir con cualquiera.

miércoles, 19 de abril de 2017

Intermitentes

Un par de años, de idas y venidas. Unas conversaciones inocentes, una tarde sin querer mirar el reloj, y el comienzo de algo intenso. Unos meses, un espacio en blanco, y otro vaivén. Vuelta a la nada. Y otra vuelta de tuerca que nos posiciona justo aquí. Quizá después de unos meses de movimientos tácticos, nos toca otra vez desaparecer. Es algo a lo que no acabo de acostumbrarme, y que siempre me pilla por sorpresa, pero así somos. No pedimos mucho, solo desorden y no tenerlo nada claro. Esas son las únicas bases que se repiten en cada párrafo que volvemos a tropezarnos juntos. No es la primera vez que te despido, y ojalá no sea la última. Lo admito, por mí puedes volver cuando quieras. Te abriría la puerta aunque fuesen las 4 de la mañana y estuviera disfrutando del mejor silencio que conozco. Porque admito que aunque sea para reprocharnos, todas tus conjunciones suenan mejor que mis silencios. Me he acostumbrado a que seas mi quebradero de cabeza y te prefiero por encima de cualquier calma que pueda venir. A veces te haces a la idea de que alguien te esté pellizcando y se te erice la piel. De verdad que no te miento, nunca he hablado tan en serio como cuando digo que tu sabor agridulce se ha convertido en lo mejor de mi paladar. Siento que cuando tú estás, la vida me pone a prueba, me está dando guerra y tregua, eres la invasión y la evasión. Por eso siempre vuelvo, por eso nunca quiero despedirme, porque en nuestro tira y afloja he encontrado mi zona de confort. Y porque si quieres quedarte necesito que lo grites, porque ya solo me oigo a mí, y a punto de callarme prefiero tu eco.