sábado, 25 de abril de 2015

Cuerpo muerto en alma viva

No sé si nació muerto en vida
pero yace en el suelo un híbrido entre cuerpo y alma que siempre fueron uno
parece que no encuentra consuelo entre tabaco y cerillas
asi que abre otro botellín y maldice todo lo que se escapa de su control
escribe como si no le quedasen fuerzas
creo que de tanto buscarlas ya no le quedan
como una flor que arrancas y vuelves a meter en agua
hay algo que ya no le permite brotar
y entre acorde de guitarra y carraspeo de garganta
tira la libreta al suelo y con el bolígrafo pinta en su cabeza
un mundo en el que nada se parezca al nuestro
alli donde se sumerge empieza a encontrar sentimientos
incluso en un corazón muerto se puede querer sentir algo
el problema es que no quiere buscar por si encuentra
asi que se envuelve en más humo de tabaco
y menos palabras de sentimiento
nadie le ata y no es propiedad de nadie
pero recuerda entre vagos susurros
que una vez intentaron ayudar,
fue como atrapar gas con las manos
simplemente escapaba a todo intento de socorro
ahora se mira y piensa
que es un ser que vaga solo y le agrada
pero cuando se encierra entre canciones y poemas de gente que le identifica
empieza a agobiarle la soledad
que viene y le encierra
pero él se deja encerrar

martes, 7 de abril de 2015

Pisando cristales


Una esfera de marfil, va rodando hasta llegar al límite y cae al vacío.
Se rompe en mil pedazos.
Un jarrón de cerámica, con tres rosas blancas dentro y agua que está a punto de evaporarse, recibe un codazo de un individuo que no advierte su presencia y cae al suelo.
Se rompe en mil pedazos.
Un espejo, refleja la imagen de una niña pequeña que se ha disfrazado de hada y al darse la vuelta mueve el cuadro del espejo con una varita que llevaba guardada bajo el brazo derecho, el cristal cae a sus pies.
Se rompe en mil pedazos.

Creo que aquí se encuentra la respuesta, somos frágiles, somos marfil, cerámica, cristal. Si tenemos grietas o si estamos completamente rotos es porque alguien nos ha sujetado y después nos ha dejado caer. O a lo mejor no ha sido "alguien" la causa de nuestros desperfectos sino "algo", una circunstancia, una acción. 

Puede que nos hayan roto sin la intención de hacerlo, o a lo mejor no sabían lo frágiles que somos, o tal vez nos dejaron caer sin darse cuenta de que estábamos en sus manos. En otros casos nos rompieron porque querían vernos rotos. Y sí, el ser humano puede llegar a hacer daño a otro ser semejante a él. Incluso a un ser que alguna vez le hizo sentirse menos humano y más infinito. Así somos, unos tan frágiles y otros tan crueles.

Pero si somos como el marfil, la cerámica o el cristal, al caer... ¿nos convertimos en pedazos?

Somos trozos en el suelo, y nos cuesta encontrar alguien que, viendo el destrozo, se quede, principalmente porque nadie quiere pisar y cortarse, prefieren lo fácil. Aún con todo eso algunas personas intentan quedarse, intentan ayudar, pisan y cruzan el camino de cuchillas, pero ni con esas volvemos a ser los mismos, nunca volveremos a serlo, ¿sabéis por qué? Nos dan lo que necesitamos, nos cuidan, nos quieren, consiguen recoger las partes de nuestro rompecabezas, pero entonces, cuando pegan todas las piezas, se dan cuenta de que falta una, y es que cada persona o hecho que nos marca se encarga de llevarse una parte de nosotros. 

Por eso nunca volvemos a ser los mismos. Por eso nunca olvidaremos que nos falta algo.

viernes, 3 de abril de 2015

Mágico

Cómo explicarlo...

Eres la rama a la que me agarraría si me cayese por un acantilado.
La tapa de mi libro favorito.
El principio de la canción que más me gusta.
La rima en los versos pares del mejor de los poemas.

Todo eso y más es lo que eres. 
Y lo que yo soy contigo, que me siento enorme cuando tú me haces grande.
Tienes magia sin necesitar trucos.
Lo que haces en mí no lo hace nadie y eso debe significar algo.
Me haces más humana, más sensible, más vulnerable
pero a la vez me haces más fuerte, menos cobarde
haces que quiera arriesgarme a perder solo por la posibilidad de ganar

Me noto menos fría cuando me quemas
menos dura cuando me ablandas

Eres la linterna que la vida me ha puesto en la mano para encontrar la salida del túnel
Tienes todo lo que me falta,
todo lo que necesito,
Me haces sentirme tan cómoda, 
como si mi hogar fuese cada lugar en el que estoy contigo

Desde el primer momento, sin saberlo, me has hecho pelear y me has enseñado que merece la pena quien te la quita
eres el claro ejemplo de que a veces hay que esperar para que las cosas vayan bien.

Hablar de tu magia podría convertirse en un monólogo de horas y horas, pero sería una absurda forma de perder el tiempo teniendo en cuenta que podría pasarlo contigo.

Jugando a ciegas

La suerte estaba de mi parte, o eso es lo que pienso cada vez que lo recuerdo. Puede que solo fuese una casualidad, o a lo mejor me esforcé en buscar un agujero en su coraza, hasta que conseguí penetrarla por completo. 

Desde el minuto uno fui poco a poco, con cuidado, sabía que detrás de todo había un corazón, uno al que era difícil llegar, y manejaba todas las posibilidades en mi aventura, tanto las positivas como las negativas, sabía que era una bomba de relojería y que la situación podía volverse contra mí, ya que yo a diferencia de él sabía lo que quería desde la primera vez que nos cruzamos.

Éramos distintos, yo aposté por todas, quería conseguirlo todo, no quería ni trucos ni ases en la manga, quería ganar con unas cartas que bueno, no predecían una victoria, pero me aseguraban la participación, porque tenerlas las tenía, me planteé que solo tenía que saber jugarlas. Su estrategia en la partida era distinta, se lo planteó como un juego de azar, lleno de sorpresas, un juego en el que se dejaría llevar sin apostar mucho, pero acabó apostando más de lo que pensaba.

Y ahí estaba yo, entrando en un lugar en el que nadie había entrado antes, y sabiendo lo que eso suponía. Tenía que tener cuidado. El caso es que acabé cuidando más de él que de mí. Fue mi gran error. Enfoqué todo mi esfuerzo en no romper nada ahí dentro, se notaba que todo estaba impecable y que era algo nuevo para él el dejar entrar a nadie.

Pero el miedo pudo con él. De un día para otro había roto sus principios y albergaba un sentimiento que no sabía tramitar. No sabía qué hacer con aquella nueva sensación y ver que algo tan incontrolable ya le había manipulado sin darse cuenta le asustó, no podía dejar que algo externo decidiese por él, no quería tener una fuerza superior a la razón dentro de su cabeza, corazón y alma.

Y como todas las historias con final triste ésta acabó gracias al miedo, un miedo que no supo superar y que acabó influyendo tanto en él como el propio amor al que tanto temía.

(No)venta-sesenta-noventa

I'm a mess - ed sheeran.

Soy un desastre, un auténtico desastre.
Me muerdo las uñas.
Siempre llego tarde a los sitios.
Cambio de humor continuamente, entre frase y frase.
Hago miles de cosas y ninguna lo suficientemente bien como para destacar.
Soy débil.
No quepo en una talla 36.
Soy mucho más alta de lo que me gustaría.

Pero ¿y qué? ¿En qué momento decidí que unos números, unos hábitos, o unos defectos definirían quién soy? ¿Por qué no puedo ser yo misma y encontrar perfección en el cúmulo de cosas imperfectas que me caracterizan? Y sí, a lo mejor hago miles de cosas que no debería, pero prefiero fijarme en las cosas que hago bien o que por lo menos me hacen sentir bien, porque no hay mayor perfección que la de verse bien con uno mismo. Ya habrá tiempo para cambiar los fallos, o para arrepentirse, no estamos en la edad de dejar que nos lleven sino de dejarnos llevar. Y el cambio siempre empieza por uno mismo, ¿por qué no empezar a ser uno mismo basándose en lo que nos hace serlo? ¿Es malo llorar, acaso? ¿Es malo sentir? No he nacido para ser perfecta, he nacido para ser humana y disfrutar de cada error que después deje una buena anécdota.