Pasen y vean

martes, 7 de abril de 2015

Pisando cristales


Una esfera de marfil, va rodando hasta llegar al límite y cae al vacío.
Se rompe en mil pedazos.
Un jarrón de cerámica, con tres rosas blancas dentro y agua que está a punto de evaporarse, recibe un codazo de un individuo que no advierte su presencia y cae al suelo.
Se rompe en mil pedazos.
Un espejo, refleja la imagen de una niña pequeña que se ha disfrazado de hada y al darse la vuelta mueve el cuadro del espejo con una varita que llevaba guardada bajo el brazo derecho, el cristal cae a sus pies.
Se rompe en mil pedazos.

Creo que aquí se encuentra la respuesta, somos frágiles, somos marfil, cerámica, cristal. Si tenemos grietas o si estamos completamente rotos es porque alguien nos ha sujetado y después nos ha dejado caer. O a lo mejor no ha sido "alguien" la causa de nuestros desperfectos sino "algo", una circunstancia, una acción. 

Puede que nos hayan roto sin la intención de hacerlo, o a lo mejor no sabían lo frágiles que somos, o tal vez nos dejaron caer sin darse cuenta de que estábamos en sus manos. En otros casos nos rompieron porque querían vernos rotos. Y sí, el ser humano puede llegar a hacer daño a otro ser semejante a él. Incluso a un ser que alguna vez le hizo sentirse menos humano y más infinito. Así somos, unos tan frágiles y otros tan crueles.

Pero si somos como el marfil, la cerámica o el cristal, al caer... ¿nos convertimos en pedazos?

Somos trozos en el suelo, y nos cuesta encontrar alguien que, viendo el destrozo, se quede, principalmente porque nadie quiere pisar y cortarse, prefieren lo fácil. Aún con todo eso algunas personas intentan quedarse, intentan ayudar, pisan y cruzan el camino de cuchillas, pero ni con esas volvemos a ser los mismos, nunca volveremos a serlo, ¿sabéis por qué? Nos dan lo que necesitamos, nos cuidan, nos quieren, consiguen recoger las partes de nuestro rompecabezas, pero entonces, cuando pegan todas las piezas, se dan cuenta de que falta una, y es que cada persona o hecho que nos marca se encarga de llevarse una parte de nosotros. 

Por eso nunca volvemos a ser los mismos. Por eso nunca olvidaremos que nos falta algo.

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