Pasen y vean

martes, 28 de octubre de 2014

Sonrisas y parábolas


La sonrisa de ir contracorriente y ser feliz por ello. Una sonrisa que contenía todo tipo de ilusiones, de sueños cumplidos, no era una sonrisa de felicidad, era una sonrisa de esas de oreja a oreja que te achata los ojos hasta cerrarlos completamente, una sonrisa adictiva que podía encadenar a cualquiera que la viese cerca suya, no encadenaba exactamente, era algo más allá de todo eso, tenía una magia imposible de superar, era una sonrisa que llenaba vasos medio vacíos y arreglaba vasos rotos, una sonrisa que llenaba las medias lunas hasta convertirlas en llenas, tapaba el sol como el más precioso de los eclipses, borraba las nubes como si estuviesen pintadas con lápiz y él tuviese una goma de borrar, hacía crecer flores en los peores inviernos, en las llanuras menos fértiles. Era una sonrisa que enamoraba a los sin corazón y podía devolver la vista al más ciego de todos solo con verla aparecer al otro lado de la cama una mañana de domingo. Era simplemente una sonrisa que arrancaba los pinchos de las rosas y rosaba las grises flores marchitas.

Tengo esa sonrisa tuya guardada junto a la mía dentro de una cajita diminuta en mi cabeza por si acaso algún día quieres volver a darlas vida. O darme vida a mí.

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