martes, 22 de septiembre de 2015

¿Felicidades?

Las 9 de la mañana, 10 años atrás, allá cuando cumplí los 8, voy corriendo a la cama de mis padres y salto hacia ella recibiendo las cosquillas de mi padre y los besos de ambos, que felices me dan sus regalos y me dejan acurrucarme con ellos cinco minutos más.
Bajo al salón, veo mis dibujos favoritos, empiezan las llamadas, la ilusión, las felicitaciones.
Viene mi familia a comer, me dan muchos regalos, y muchas sonrisas, y yo todas se las devuelvo.
Mi abuela me da dinero sin que nadie se entere como si de contrabando se tratase, y me vuelvo a reír. A la hora de la siesta le hacemos fotos a papá, que se ha vuelto a quedar dormido en el sofá con el mando en la cara, pero ninguno nos atrevemos a quitárselo.
Las 5 de la tarde, empieza a llegar la gente, mamá se estresa porque aun le quedan globos por colgar, y a la vez mira la tarta para que nadie la toque antes de tiempo. Muchos niños revolotean por el jardín y corren jugando al pilla-pilla. Sale la piñata, mi hermano la agarra y todos la golpeamos cogiendo las chuches como si no hubiésemos probado unas en nuestra vida.
Después de una tarde agotadora, feliz, llena de regalos, y con mucha ilusión todavía, todos se van y después de abrir todo me quedo profundamente dormida.

Las 3 de la tarde, un 22 de septiembre pero 10 años después, hoy que cumplo los 18, me despierto y me quedo en la cama unas cuantas horas. Viene mi madre a felicitarme, le doy las gracias, y un "no, no voy a hacer nada fuera de lo común hoy" después de su pregunta.
Suenan unas cuantas llamadas que contesto por cortesía, y me llegan unos cuantos mensajes, unos mejores que otros pero todos calcados de la misma plantilla. Un día más, sin ninguna ilusión especial
más que la de dejarse sorprender si es que acecha alguna sorpresa.
Y entonces recuerdo toda la gente que celebró cumpleaños anteriores conmigo y que hoy solo son recuerdos, ya por lejanía, porque desaparecieron, o porque enfermedades se los llevaron antes de tiempo, como a mi padre.
Odio hacerme mayor, y la gente no entiende por qué, me dicen "ahora ya puedes hacer muchas más cosas, ya eres más libre", pero para mí crecer no es solo poder beber sin que me compren la bebida, ni poder hacerme piercings de los que luego arrepentirme, para mí crecer significa responsabilidades, significa ser menos niña, ser más aburrida, perder la ilusión, ser menos feliz. Seguramente si él siguiese aquí mi perspectiva sería un poco menos ceniza, pero no puedo evitar echarle de menos, al fin y al cabo era mi padre.

Felices 18 Paz, que tengas un buen día.

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